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El deseo, las expectativas y el diario vivir.

¿Sabían ustedes que “Las expectativas nos causan la mayor desilusión de nuestras vidas”?. Es sabio repasar y analizar periódicamente o que se quiere y desea. Las enseñanzas budistas dicen que “los deseos y las expectativas no satisfechas crean infelicidad en los seres humanos”. Cuantas más expectativas se tengan, es probable que se experimenten mayores infelicidades. Y cuanto más altas sean nuestras expectativas de algo concreto, menos agradecidos estaremos cuando esto suceda. La verdad es que la adquisición real de algo que habíamos estado esperando con ansiedad, acostumbra a ser absolutamente deprimente. Entre las realidades de la vida y nuestras expectativas hay una gran diferencia. Tal es como cuando en tu lugar de trabajo estás esperando un aumento o una promoción, algo más de lo que ya se tiene; “El aumento que estás esperando, puede que no te espere a vos”. Esperar que la vida nos dé todo o que queremos es invitar a la infelicidad y abatimiento a nuestras vidas. Dadas las restricciones que en su mayoría son bastante duras en la realidad, tenemos que tratar con lo que es posible y probable, de acuerdo con el tiempo y la energía que tenemos a nuestra disposición. Ya lo dijeron los Rolling Stones en una de sus canciones: “No siempre obtienes lo que quieres (You can’t always get what you want)”.

Háganse la siguiente pregunta: ¿Por qué algunos se sorprenden de que el árbol de manzana, de manzanas como fruto?”, Quizá porque, de forma nada realista, estábamos esperando algo completamente diferente, como gemas o diamantes, por decirlo. La realidad tiene la costumbre de serenarnos cuando nuestras expectativas son excesivas y, a menudo, el resultado es la desilusión y la depresión, en algunos casos. Sentirse triste y desposeído por lo que no se tiene es desperdiciar todas las cosas buenas que sí se tienen. No hay nada malo en querer algo, pero esperar a que sucedan definitivamente, en el futuro cercano, es el escenario perfecto para la desilusión. Si se acostumbra a confiar en que las cosas van a pasar, algo que es poco probable que suceda, como ganar un millón en la lotería, será constantemente infeliz en su vida.

Esperar (de manera no realista) ser la persona que les gustaría ser, es desperdiciar a la persona que son ahora y pueden llegar a ser. Si quieres ser un escritor, selo. Si quieres ser deportista, enhorabuena. Sin embargo, esperar la fama y la fortuna no es saludable, hace lo que debas de hacer, lo que está en tus capacidades de realizar, pero no pienses en el éxito inminente. No te fijes en que todo va a ser perfecto y sin mayor esfuerzo se va a conseguir lo que se quiere. La realización está siempre ahí, si la quieres. No es tan importante incrementar sus adquisiciones para reducir la magnitud de lo que se quiere. Menos puede ser más. Hay que pensar seriamente en la filosofía Zen de que “cuanto menos necesitamos en comodidades materiales y físicas, más libres nos volvemos”. Eliminar el deseo de algo es tan bueno como tenerlo y, al menos, da menos problemas. Analicen que realmente quieren en sus vidas, y trabajen por obtenerlo, pero bajen sus expectativas, bien dicen que “Si nunca esperas nada, nunca puedes ser desilusionado”.

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